Como la luciérnaga, brillo en la oscuridad.
me apasiono hacia lo desconocido,
y me dejó lleva por el instinto,
necesariamente hablando, me privatizó de demonios interiores,
e inconscientemente afloran sobre mi piel.
Defendería mi humanidad,
pero que es mi humanidad frente a una multitud,
violaría cada una de las reglas impuestas con rudeza,
y dejaría sobre una colina, la pureza rescatable.
Me aferró a la esperanza y me dejó llevar por los sentimientos,
pero quién dijo que el viento era de confiar,
me obsesiono de las necesidades, y gasto energía en estupideces de independecia,
que el día de mañana, ni una gota de valentía, se verá caída.