
La ignorancia se hacía parte de sus escencias, como una nueva forma de impregnación a la piel.
No sabían como demostrar lo mucho que se necesitaban, la fuerza de su frialdez era más que su poder de amar, solo la rigidez de sus miradas se convertian en los más mafiosos complices.
Una lagrima cayo por su mejilla, no costaba dejarlo, sino no saber como decirlo, sus labios se pegaban como si la frialdad de los hielos fluyeran desde su interior, y se cristalizaran estos.
Él, se veía dibujado sobre los pensamientos de ella, le intimidaba saber que alguien supiera tanto de él, cosas que ni él mismo conocía, ella era observadora, y le sacaba en cara todas sus manías por rascarse el ojo, o meterse las manos en los bolsillos.
Prometieron quedarse para siempre juntos, siendo que cada uno de ellos sabían que eso no se concretaria, no estaban preparados para llevar tanto amor sobre sus pechos.
El le escribio con su dedo pulgar un te amo, que ella nunca se dio cuenta, hipnotizada estaba con su sonrisa.
Ella escribió con la mirada un te amo en el cielo, que el nunca se io cuenta, hipnotizado estaba con sus cabellos.
La ignorancia era su enemigo y su amigo, ignorancia en saber lo que les esperaba, ignorancia en no saber lo que les esperaba.